Mes: noviembre 2007

LA FORMA Y EL INFORMALISMO

  • El debate entre lo formal y lo informal o aformal en el mundo del arte no tendrá fin. El primero nos lleva seduciendo siglos pues hemos sido imbuidos en la cultura del orden, de la armonía y de la belleza. Esa manifestación de lo clásico se cruza todos los días ante nuestra mirada y su propuesta se encarna en lo demandado por la esfera de lo social, de lo político y económico. Pero ya en el siglo XIX pueden detectarse las primeras quiebras de ese postulado. Las turbulencias se acrecientan y ganan en intensidad. La vida del hombre quiere romper moldes, desea y anhela ver reflejada su vivencias, sus experiencias más íntimas.
  • A partir de ese momento la expresión inicia su andadura, todavía condicionada por la forma pero ya estableciendo proposiciones que se alejan del ideal clásico hasta ahora reinante. La forma se deforma, se estira, se violenta, se va sometiendo a otros requerimientos, circula por ámbitos antes desconocidos.
  • Y se llega a la abstracción, que para unos todavía sigue partiendo de la forma aunque haya anulado la representación y para otros es una revelación de una dimensión del arte. El caso es que al no haber referencias con la realidad exterior visible, aparece otra realidad que se considera autónoma y no sometida a ninguna jerarquización.
  • Y desde esa concepción aterriza el informalismo o aformalismo, que no es solamente una expresión pura liberada de su atadura formal sino que incorpora una intención deliberadamente agresiva contra la forma.
  • Y desde esa plataforma nos corresponde a cada uno y en privado la introspección entre esa expresión de lo artístico con una mirada que se ensimisma ante una tachadura, la excoriación de un muro, las texturas y grietas de una pared, la vitalidad del signo -muerte, vejez, derrumbamiento, deterioro, caos- que forma parte de nuestro entorno.

DEUDAS

Al ser un autodidacta en materia artística me veo obligado a dar cuenta de aquellas personas, críticos, especialistas, historiadores, con los que estoy en deuda pues sin ellos y sus atinadas orientaciones ahora mismo el arte sería un territorio desconocido e ignoraría el tesoro que guarda y que protege para que sea patrimonio intelectual y formativo de toda la humanidad.

En esta primera entrega únicamente haré referencia a los coterráneos y en una segunda mencionaré a los de otras nacionalidades.

Y en este sentido, citaré a:

José María Moreno Galván.
Juan Antonio Gaya Nuño.
Ramón D. Faraldo.
Alejandro Cirici Pellicer.
José Castro Arines.
Manuel Sánchez Camargo.
Juan Eduardo Cirlot.
José Camón Aznar.
Vicente Aguilera Cerni.
Enrique Lafuente Ferrari.
Luis Figuerola Ferreti.
José Hierro.
José Ayllón.
Antonio M.Campoy.
Santiago Arbós.
Valeriano Bozal.
Manuel García Viñó.

Y muchos más. En todo caso los nombrados son los que más me han ilustrado a través de sus obras, las cuales todavía considero imprescindibles para una aproximación al arte en general y español en particular.

DEFINICIONES

  • Siempre andamos a cuestas con las definiciones, continuamente las traemos a cuento como oráculo para orientarnos ante una obra cualquiera, parece que caminamos cojos sin ellas, se convierten en el supuesto y no en la norma.
  • Con ello no quiero sentar las bases de su no necesidad sino de establecer que no pueden erigirse en aquellos compartimentos que han de clasificar en tal orden y jerarquía que fuera de ellos no hay existencia.
  • La valoración de la obra, su recepción, contemplación y admiración, debe estar sujeta al reencuentro con aquellos conceptos, vivencias y experiencias que forman parte de nuestro ideario. Los valores que encarna han de suscitarnos una honda pulsación, un cúmulo interior de sensaciones y evidencias que nos hagan perceptible su intensidad en la comunicación, en la transmisión de su ofrenda.
  • Abstracción, representación, figuración, arte de la expresividad existencial, informalismo, arte como vehículo de conocimiento, conceptual, etc,. Lo importante no es la diferencia de método sino de la realidad que se contiene y como es creada.
  • La etiquetación nos sirve como referencia pero para nada más, pues la referencia no puede transformarse en sustancia, es la obra la que adquiere esa condición.
  • Y esto es así porque actualmente la figuración se suministra de valores abstractos para su fondo de recursos mientras que la abstracción utiliza procedimientos y medios de la figuración para la configuración de su sistemática.
  • Es decir, son corrientes que se interpenetran, se recrean, vuelven a mutarse, en definitiva, son parte de un mismo hecho, de una misma realidad.

¿QUÉ ES LO QUE NO ENTENDEMOS EN EL ARTE?

Gombrich nos señala que el arte moderno ha descartado las restricciones y tabúes que limitaban la elección de los medios y la libertad de experimentación del artista. Para el artista, nos dice, la imagen en el insconsciente es una idea tan mítica e inútil como la de la imagen en la retina. Dondequiera que el artista dirija su mirada, sólo puede hacer y comparar, y, a partir de un lenguaje desarrollado, escoger la más aproximada equivalencia.

Por consiguiente, el arte no deja de ser una manifestación que va avanzando a medida que la exploración y la investigación abre nuevos rumbos. Igual que otras manifestaciones o actividades. Y sin embargo, si en las diciplinas científicas tal aserto es tan claro y reconocido, en el arte cuesta todavía admitirlo. Somos aún renuentes a aceptar la modernidad, y ya no digo ese movimiento impostado llamado postmodernidad, que fue más bien producto de la moda o de una mixtificación.

¿Y cuáles son los factores en los que se asienta esa dificultad de aprehender? Indudablemente son varios y de distinta índole pero el principal, yo creo, reside en una educación y un entorno que no están sensibilizados con la necesidad de valorar el arte como un elemento imprescindible para la vida y la convivencia. Al contrario, es como un elemento esotérico y externo que tiene una ubicación dudosa para algunos, siendo para otros un motivo de inversión o lujo, e indiferente para unos cuantos más. No obstante, hay ciertos síntomas de que algo puede estar cambiando pero no soy optimista, todavía hay mucho camino por recorrer.

UN RESUMEN

Hasta el siglo XIX la pintura era una representación de lo exterior figurativo aunque la intermediación del artista hacía que esa acción o suceso exterior se trasladase al lienzo de forma que no fuera una simple y vulgar mímesis.

A principios del siglo XX se descubre que la realidad es más honda, está imbuida de ribetes ontológicos y por lo tanto requiere superar los moldes de la representación hasta ahora vigente. Y que debe ser autónoma para configurar su propio orden. Es la culminación de un nuevo lenguaje, que establecerá nuevos planteamientos y problemas, fundamentalmente los relativos a sus enfoques formales o expresivos.

Por consiguiente, la impronta formal con sus leyes geométricas y la expresiva con la pulsión del color y del elemento gráfico abrían un campo alejado de la anterior fisionomía figurativa. Como subrayaba Moreno Galván, la lucha antifigurativa tenía como finalidad el dejar aclarada la existencia de una realidad no condicionada por la representación.

A partir de ahí confluyen todos los ismos, incluido el figurativo, que seguirá vivo pero con una conformación que nace de ese concepto de realidad total.

¿VER PINTURA ES UNA NECESIDAD?

Quizás el título no es del todo acertado. Debería haber usado la acepción de arte para globalizar el concepto. No obstante, mi adicción es la pintura y como tal quiero significarla, sin que por ello las otras manifestaciones artísticas queden en un segundo plano.

La pintura tiene una enorme ventaja: la puedes tener a tu lado si lo deseas, es un referente visual desde que te levantas hasta que te acuestas, forma parte de tu entorno más íntimo y por lo demás te ayuda a apreciar la belleza, a mirar la realidad de otra forma, a poder vislumbrar lo que permanece oculto, a emocionarte con esa magia escénica que se despliega ante tu habitual sillón.

También te ayuda a completar tu imaginario, al que te remites en tus experiencias y viviencias, a sopesar la obra como testimonio, como legado de la historia, del mito y de la leyenda. A entender las sociedades y sus épocas, sus costumbres y sus religiones, de igual modo que sus miserias, sus destrucciones y sus muertes.

Debería ser nuestra senda. Pero desafortunadamente no lo es.

DIALOGO

El arte nos plantea siempre un diálogo y un soliloquio porque sus señas de identidad son tan viejas como nuestra historia. Es un símbolo de haber alcanzado un grado de civilización y de seguir una evolución que vaya en beneficio de un mayor adelanto y progreso. Quizás porque el arte es un buen recurso para la conjuración y exorcización de nuestros peores fantasmas y pesadillas. Por eso hemos de dejar que los canalice, que nos libere de ellos y después nos deje contemplarlos en todo su esplendor, belleza y realidad.

La pintura se convierte en esa magia que nos revela, nos trasparenta, pone nuestra humanidad ante nuestros ojos y permite ese vibrante momento en que nuestro interior se ve alcanzado por la crudeza de algo que no había visto porque le faltaba la mirada.

Y la pintura también es el trasfondo de nuestra historia ya que también la va escribiendo a través de su propio lenguaje, de su innovación constante, de un desarrollo poblado de rupturas, de avances, de nuevas metas. Y asimismo es el fruto de sufrimiento, de dudas, de temores, de abandonos.

Con la pintura nos vincula todo a pesar de que nuestro desagradecimiento no ha sabido apreciarla como uno de los factores básicos de nuestra vida.