Mes: enero 2010

PER KIRKEBY (1938) / ¿HAY PAISAJES METAFÓRICOS?

  • De naufragar, hacerlo pintando en matáforas ilógicas acantilados que no existen, mares hundidos y vientos detenidos y exhaustos. Amarillos, azules, rojos, negros se mueven y copulan para engendrar atmósferas donde dar habitación y espíritu a miradas que estaban ciegas, que no supieron orientarse entre tanta bruma y tantos muros infranqueables.
    • KIRKEBY, danés, no quiere quedarse corto, provoca energías y fuerzas que no desamparen pero que tampoco sean tan protectoras que nos impidan pensar en las fases de lo introspectivo cuando hay tanta luz como sombra en la superficie. Es un lado oscuro que no se escapa porque los fulgores y destellos lo retienen hasta que esos pensamientos y sensaciones incandescentes comienzan a fluir desde una apertura que se agranda para acogernos y absorbernos.
      • ¿Es verdad que hoy en día el artista lo es todo al igual que los críticos y el capital como inversión en una obra? Sinceramente no lo sé, sí en cambio estoy seguro de que ante todo está el resultado y ése es tangible y supuestamente imperecedero, tal como estos cuadros.

        • Para aquellos que nacieron en su mar
        • que se tostaron
        • y crecieron bajo su sol
        • el Caribe es un poema
        • una canción
        • que te hace olvidar
        • toda la sombra de su luz.

        • (Denis Henriquez)

MARTIN KIPPENBERGER (1953-1997) / PARODIA

  • Alguien dijo que los nuestros son iconos vacíos y la única religión entronizada en las galerías de arte es la ironía.

  • Y también rescatamos, en la novela “Doktor Faustus” de Thomas Mann, el que un personaje escribiera que el arte progresa gracias a la personalidad que es a la vez producto e instrumento de su tiempo y en la cual se conjugan hasta identificarse e intercambiar sus formas lo subjetivo y lo objetivo. El progreso revolucionario, la gestión de la novedad son necesidades vitales del arte, que sólo pueden verse satisfechas por el vehículo de un subjetivismo lo bastante fuerte para rechazar los valores tradicionales, para comprender su agotamiento. El cansancio, el tedio intelectual, el asco por los procedimientos conocidos, el maldito impulso de ver las cosas iluminadas por su propia parodia, el sentido de lo cómico, son el recurso de que el arte se sirve para manifestarse objetivamente y realizar su esencia.
  • ¿El alemán KIPPENBERGER y este protagonista novelesco se habían llegado a conocer? Desde luego que si no es así son muy ciertas las coincidencias de criterio y análisis que manifiestan, uno disertando y el otro montando una plástica paródica, iconoclasta, insolente, provocadora, obscena y nihilista.
    • La mirada ya no disfruta ni se pregunta, ni trata de desentrañar (¿por qué una rana crucificada y no un asno, del cual se han encontrado numerosas representaciones simbolizando a Cristo. Es más, los romanos llamaban a los primeros cristianos asinarii, o adoradores del asno. Incluso el mismo nombre de Yahvé -uno de ellos, en concreto “Iao”- podría tener como origen la onomatopeya de un rebuzno) o deslumbrarse, ante esta obra es lo contrario, oscila entre la indignación, la desestimación, el silencio, el estupor, la tolerancia, la afirmación, la duda, el aprecio, la captación y la sonrisa.

      • No hay vacilación en el autor, ha buscado a propósito estos efectos y reacciones, los ha incardinado en el discurso que emana de su trabajo poniendo énfasis en la nula validez de creencias doctrinarias, fundamentalismos o fanatismos enquistados en unos valores hipócritas, ya sean artísticos, estéticos, religiosos o políticos. El arte ha de ser siempre lo contrario, según su alegato, lo que nos incite a asustar y destruir porque lo construido no sirve ni servirá. Ya no se habla o se siguen patrones o cánones, reglas o normas, ni siquiera directrices, sólo hay que postular la lucidez de la locura, sea o no creativa. ¿Eso es el arte?

      • Mi amigo Humberto esconde sus miserias entre los pinceles pero cuando viene al Malecón se ha puesto rímel, tacones y peluca rizada. Soy jinetera y jinetero, masculino y femenina, me dice, tal como la ramera de esta isla que tiene que fornicar con todos los que pasan por ella. Bebimos de la botella de ron hasta que nos cansamos de maldecirla.

FRANVESCO CLEMENTE (1952) / RECUPERACIÓN

  • Ya tuve en una ocasión anterior de referirme en una entrada a la Transvanguardia italiana con objeto de recuperar el sentido de una significación figurativa como una raíz originaria y patrimonial del arte.
    • Diebenkorn decía que siempre echará de menos en la pintura abstracta el no poder enfrentarse a la psicología que se concentra en una persona frente a la ausencia de cualquier figura que ella representa, porque no se puede conseguir ese tipo de diálogo entre varios elementos que pueden llegar a ser tremendamente diferentes, que pueden estar en oposición o en agudo conflicto.
      • Y Tom Eakins añadía que el gran artista no se pone a copiar como un mono…..tiene siempre dispuesta la mirada para observar la naturaleza y robarle sus herramientas. Estudia lo que ella hace con la luz, la más importante de todas, después con el color, luego la forma. Y se apropia de lo aprendido para su propio beneficio.

        • El italiano CLEMENTE es fiel a esa exploración figurativa que mediante una polivalente cobertura cromática da vida a una humanidad perpleja, angustiada, desdoblada, que parece cortar con su pasado si aspira a tener un futuro. Él no desea ir más allá de esta deriva que se convertiría en sacrilegio si no ha de impedir que un unicornio se convirtiese en la lanza que atravesase el espejo que ya estaba roto y descubriese que detrás de él estaban ellos agazapados conspirando contra el propio autor por haberlos desenmascarado.

      • El Caribe es esclavo
      • El Caribe está amarrado
      • EL Caribe es una mano
      • sin fuerza
      • una boca sin voz.

      • (Denis Henriquez)

MARIO MERZ (1925-2003) / LOS ANIMALES HAN SALIDO DE LAS CUEVAS

  • Siempre que quede un artista como el italiano MERZ habrá un respiro para el imaginario animal. Son ellos, los animales, los auténticos protagonistas, los que a través de sus mutaciones alcanzan otra naturaleza y realidad y escriben su propio salmo bíblico.
    • No sé si tal iconografía forma parte del arte povera al que el creador está adscrito, pero lo que sí es cierto es que resultan seres en un plano mitológico desde el que asumen su condición plástica desde otros púlpitos muy distintos de los habituales.
      • Incluso algunos han corporeizado señales luminosas con las que emiten vocablos de un nuevo alfabeto, destinados a darnos a conocer que están con vida y se muestran así para revelarlo.

        • Si hay prodigios estéticos que merecen consumarse en carne palpitante, éste es uno de ellos, no cabe duda, con el cual nos brinda la alegría y la alegoría pura de un reencuentro.

      • Mi amigo Humberto ha vuelto a desairar al Malecón por negarse a inmortalizarlo, con lo cual nos ha condenado una vez más a enterrarnos en un agujero anegado bajo su superficie con la compañía de unas ratas que en cada amanecer les da por entonar cánticos, mearnos y confesarnos. Yo preferiría que nos hubiese dejado tuertos, cojos, mancos y tontos pero mi amigo lo rechazó porque entonces necesitaría un jicote lascivo para pintar. ¿Qué tendrá que ver, digo yo?

PHILIP GUSTON (1913-1980) / ABSTRACCIÓN LÍRICA

  • El crítico Lawrence Alloway empleó por primera vez el término “abstracción lírica” para descubrir la obra del artista canadiense GUSTON. Acertado o no, lo que sí es cierto es que en la superficie aparece un tumulto cromático en el que abundan pasiones encontradas, sentimientos rotos, emociones desvalidas. Porque es irrefutable, y esto con carácter universal, que cada obra es una confesión personal, y lo es sin duda alguna.
    • Las pinceladas se entretejen, se cruzan, hasta se atacan, están embebidas de su naturaleza incontrolable, difusa y confusa, y de su situación en el espacio como unas emanaciones polícromamente vestidas de un desbordamiento de iras, angustias, desamores y pérdidas.
      • Es cierto que la actividad se detecta en el lienzo al contemplarlo desde la distancia, percibiéndose un continuo movimiento que no descansa ni se relaja, pues la inquietud le devora, le consume y pone en duda su continuidad porque no es indiferente a la huella que va dejando.

      • Al final, la obra se sostiene en sí misma, ya que consigue la anulación de los genes perturbadores y permite un adiós que ha de renovarse desde el principio a la vista de que el desenlace nunca va a estar escrito.

      • El Caribe es pobre
      • El Caribe es de plata
      • El Caribe
      • es un paraíso de lujo
      • es un galán
      • con la cara disfrazada

      • (Denis Henriquez)

YVES KLEIN (1928-1962) / AZUL

  • Cuando se habla de este artista francés, desaparecido muy joven, se hace referencia a un sentido especulativo ligado a la trascendencia y la innovación técnica, sin obviar que ese azul ultramarino intenso lo registró comercialmente como IKB (Azul Klein Internacional), es decir, como marca de su ámbito estético personal y maestro de la época azul.
    • Los ingredientes de esta propuesta plástica están centrados en una saturación de color, el rodillo (quizá fuera el primer autor en emplearlo) y una nueva resina sintética en tono mate.

    • Su fascinación por el color azul le vino a través de Heindel, el cual lo proyectó como un sin límite, un vacío en el que la unicidad divina prevalece.

    • Muy influenciado por el rosacrucianismo, aspiraba a que su obra fuese espíritu y no materia, una creación evanescente que no permitiese a la mirada más que situarla en una dimensión fuera de superficie, y con ello convertirla en un fenómeno de contemplación pura.

    • No obstante, la formulación final, objetiva, no se esfuma ni se desvanece, es una presencia que resplandece y de la queremos servirnos para adentrarnos e impregnarnos de ella.
    • Se trata de vernos en esa aparición, figurarnos parte de la misma, con el fin de sentir otra piel y hasta otra naturaleza, si bien Duchamp dijo que esa pretendida espiritualidad del arte como droga quizás sea útil y muy sedante para algunas personas, pero como religión no llega ser siquiera tan buena como Dios.

      • El Caribe es blanco
      • El Caribe es marrón
      • El Caribe es negro
      • que resplandece
      • un pasado que acusa
      • un cuerpo
      • que baila de dolor

      • (Denis Henriquez)

CLYFFORD STILL (1904-1980) / ARQUITECTURAS EXOTÉRICAS

  • Si lo esotérico deviene exotérico, el medio es el utilizado por el americano STILL mediante estas arquitecturas cromáticas que son el umbral por el que penetrar en cosmos apenas entrevistos hasta ahora. Y además lo plano y lo bidimensional en la abstracción no anula la perspectiva ¿acaso nuestra mirada no se pasea desde afuera hacia adentro a través de un ilusorio punto de fuga?
    • Llamados campos de color, adquieren el significado -aunque aparentemente no lo tiene- de lo especulativo en su naturaleza irreductible, pero su abstinencia representativa es un vehículo sensorial que nos transporta a formas concretas que surgen en nuestro cerebro para infundir vigor y vida al pensamiento, que ve paisajes y cascadas en permanente tránsito, lluvias internas que descorren velos, y a la emoción de sentir en valores plásticos los descubrimientos de amores y lutos inconfesos.
      • Revisten la esencia de gestos ensimismados que embadurnan la piel, la transforman en la cálida brisa de un amanecer, en actitudes sosegadas que viajan al fondo de uno mismo a la búsqueda de los rescoldos que aún quedan.

        • Por lo tanto, se tienen que ensamblar esos grandes formatos en visiones que son anunciadoras de la síntesis óptica y su empadronamiento dentro de unos espacios que nos apropiamos al transferírnoslos el autor sin ningún tipo de cortapisas, en orden a existir y cohabitar con ellos, con sus cataratas intensas de luz, movimiento, silencios y abrazos.
          • Vadillo describe a Ochún -la amante de mi amigo Humberto- como una mulata joven y bonita, poseedora de un hermoso pelo largo; bailadora y fiestera; amante de las riquezas y un tanto casquivana. Al no poder sustraerse de su belleza, lo manipula a su antojo, dándole su oñi (miel de abeja) y bañándose con canela. Lo malo es que le gustan los amores lícitos e ilícitos y siempre está llena de joyas -le gusta el color ambarino del oro y los corales rojos- y su vestido nunca deja de ser amarillo.