Mes: febrero 2010

JUAN PERDIGUERO / EPIFANÍAS

  • Ante estos trabajos del español PERDIGUERO hay más que sorpresa. Más que eso, pues es un hechizo visual que nos confronta con los límites de la realidad, aunque en la medida que nos adentremos en su contemplación toma otros derroteros en cuanto a su naturaleza o lo que creemos que pueda constituirla.
    • No podremos ni deberemos tocar esa carne ni esos cuerpos, ni tampoco cerrar esos ojos, saben demasiado de nosotros mismos, tanto como para saber que hay víctimas, que pueden multiplicarse si seguimos mirándolas.
      • Grandes formatos para seres fosilizados, renegridos, incinerados, cuya fuerza radica en su aparición, tal que una epifanía que tuviese en ellos la negación de la sacralización a través de la beatificación de lo inmolado.

        • Es una obra apasionante por la condición palpable de que lo que representa sigue apostando por una avance plástico que guarda y mantiene en la reserva formulaciones y propuestas que nos desarman cuando los planteamientos incluyen más dudas que asertos, más vacilaciones que afirmaciones.

        • El Malecón no tiene prejuicios raciales, por eso odia por igual a todas ellas. La única válida y sacrosanta es la suya, pero a ésa es imposible hallarla.

JORGE CASTILLO (1933) / CONFINES ESTRUCTURADOS

  • Este artista español veterano, CASTILLO, nos ha paseado por un imaginario muy propio de su Galicia natal, a la que debe honra y destino.
    • Es la suya una obra que no se somete al tiempo ni deja que éste la guíe, al contrario, es ella la que lo confina y estructura en orden a desarrollar un mundo en paralelo con sus retazos flotantes, sus personajes morando en la burbuja que los contiene y cromatiza, sus fragmentos que se encajan como dados de una partida ganada y febril.
      • El color es un factor esencial que juega como portador y no como invitado, alienta los misterios y enigmas de la pintura porque él es en sí mismo uno de ellos aunque nunca vaya a desvelar ese secreto.

        • Los tonos pueden permitirse el lujo de ser parsimoniosos y de que todo el espacio se preste a la ceremonia, pero sin olvidar que lo que ha construido el estilo ya está perfilado en la superficie, donde se recrea y se regenera cada vez que posamos la mirada en ella.

        • ¿Por qué hay hoy tantos rastros de muerte en El Malecón? Nadie parece tener una respuesta.

ELENA JIMÉNEZ MORENO (1965) / ESCONDITES

  • El trabajo se hace siempre posible cuando obra y verdad son uno y se comportan mutuamente como dos fieles amantes.
    • Por eso, la labor de la española JIMÉNEZ MORENO encaja dentro de la teoría de lo que se mantiene escondido para que su categoría plástica lo sensibilice como si se diese una ruptura de moldes sin que las piezas se volatilicen. Por el contrario, ellos son los que, leales, cogen el timón, se embellecen y se adornan según la configuración de un significado determinado.
      • No hay otro símbolo añadido a su propia condición y sistema de valores, que no dejan de sugerirnos que las visiones son válidas por sí mismas, más allá de su carga de contenidos.

        • Casi podríamos señalar que son murales de fisonomías cuya naturaleza libre se carga de contornos en los que el cromatismo es alma y cuerpo, tanto en su razón como en su sinrazón. No es cuestión de milagros, es fruto de empeños predestinados.

        • Amigo Humberto, le digo, acunados en un frío Malecón, hoy hemos envejecido cien años. Y ni el ron nos hará rejuvenecer. Después, la penumbra nos llama y acabamos caminando detrás de ella.

VÍCTOR MIRA (1949-2003) / YA NO HACE FALTA SOÑAR

  • Ante la obra del español VÍCTOR MIRA ya no hace falta soñar porque la pesadilla tomó forma, se hizo físicamente amante nuestra. Y lo consiguió con la versatilidad propia de un creador romántico enterrado en un ámbito que se encuentra flotando en áreas subterráneas y en mares nocturnos, en contornos presos de delirios y alucinaciones.
    • Podemos explorar junto con él y descubrir a esos ancestros y también a sus altares sangrientos y mansiones execrables -procesión de hambre, guerra, peste y signos estigmatizados-, para después confundirlos con visiones vestidas de una plasticidad tan rotunda que las hace imaginación vívida, fiel a unos presupuestos pictóricos inviolables.
      • Entre violencia y muerte la vida no opta, prefiere reflejarse en esos símbolos cubriéndolos de intensas apariciones y supuestas obsesiones castigadas con la luz. ¡Qué maldición es el ver! ¡Y qué bendición es el mirar!

        • Su mensaje se transmite sin fisuras y se ha insertado en el tiempo que le toca, ni un momento más ni un instante menos. Aunque los milagros todavía pueden hacerse, pues para quedarse en lo que somos ya estamos nosotros.

      • Mi amigo Humberto y yo obedecemos al Malecón y nos acercamos al cementerio. Hoy está abierto para enterrar a un vivo que quiere estar muerto. Nosotros le damos la bienvenida y le tomamos la afiliación. Hay que ficharlo por si le da por resucitar.

XAVIER MASCARÓ (1965) / GUERREROS QUE RESUCITAN

  • Holofernes reconocía que la poesía es un don. Sencillo, muy sencillo. Una imaginación extravagante, loca, llena de formas, de figuras, de objetos, de ideas, de apariciones, de sobresaltos, cambios y transformaciones. El útero de la memoria las recibe, la matriz de la reflexión las nutre y nacen según la ocasión las hace madurar.
    • El español nacido en Francia, MASCARÓ, también lo tiene y le da plena libertad para agrandar y dilatar. Por ello, sus inseparables guerreros son ceremoniosos, lo ven todo desde su posición inmóvil, cifran en su voluntad de hierro su dominio, ante el que recaban adhesión y docilidad.

      • Nos paseamos delante de ellos como si fuesen los guardianes del templo, con la sensación de que la mirada nos transporta a otra era, otra historia, cuyo amanecer y ocaso habían hilvanado desde hace mucho tiempo nuestro proyecto íntimo, el que se desarrolla sin la lógica existencial que queremos darle.
        • La fragilidad y la potencia se superponen, y cuando la osamenta se va deshaciendo surgen las ansias de un recubrimiento férreo por parte de esos luchadores con el fin de prolongarte, sea el destino que sea, haya o no deseos y sentimientos vividos o acabados.

        • Poseer y poesía nos conmueven pero no sé si nos hermanan, aunque este artista y su obra nos conminan a viajar y continuar por ese rumbo.

        • Sentado en el muro del Malecón, solo y contenido, recuerdo las palabras de Arnold Schoenberg:
        • “El arte es el grito de la desesperación de aquellos que experimentan en su propio yo el destino de toda la humanidad”.

JUST MADRID 2010

  • Para que una Feria de Arte reuna las condiciones requeridas y justas no han de faltarle espacios, medios y capacidad de sorpresa. JUST MADRID ha sido cicatera en todos estos factores, que además son la base para su proyección y visibilidad, miopía – pues del ver se trata- que puede pagarse de cara al futuro.
    • Por este motivo, son escasas las propuestas a las que podemos hacer referencia -bien es verdad que partimos del hecho de que es una apreciación muy personal- y que no llegan a completar un mínimo panorama atractivo y seductor.
      • De empezar, podemos hacerlo con MANUEL ANTONIO DOMÍNGUEZ GÓMEZ -“el hombre sin cabeza”-, armado con un dibujo preciso y sin misericordia, seguir por el joven vasco IVÁN GÓMEZ, poseído por una imaginación sin límites y por una aparente facilidad para encontrar los métodos y mecanismos más idóneos para estructurar una obra en constante movimiento, continuar con FERNANDO NAVARRO y acabar con SANTIAGO YDÁÑEZ y sus grandes formatos.


  • Había más, claro está, pero no han dejado un poso suficiente para evocar su presencia, aunque es de recibo expresar el máximo respeto a su trabajo, que en todos los casos hemos de estimar digno y esforzado, y que al fin y a la postre puede tener importantes frutos dentro de unos años.

  • Reproducciones de obras de Iván Gómez, Manuel Antonio Domínguez, Santiago Ydáñez y Fernando Navarro.

BERNARDO TORRENS (1957) / EL MISTICISMO DEL DESNUDO

  • Al español BERNARDO TORRENS los cuerpos le piden la desnudez y la inmovilidad para que el éxtasis místico les llegue con mayor espontaneidad, sin que tengan que esforzarse ni diluirse. Quieren ser carne limpia, sin arrugas, que desprenda espiritualidad porque la negrura ya ha quedado atrás, no es más que un fondo que raya lo invisible.
    • Y efectivamente, con el arrobo se exterioriza en la piel y en el modelado de las figuras la belleza sin atributos que el artista propone como síntesis de la armonía que debe presidir la ambición de ser y estar.
      • Las imágenes no confunden ni inspiran desconfianzas, ni tampoco concitan reflexiones, son instantáneas de plasticidad concebida desde una dimensión que nace y se forma a partir de esqueletos, tejidos, sangre, órganos y músculos.

      • Y a partir de esa contemplación ascética, hay también sensualidad, voluptuosidad, erotismo, elementos todos ellos que el autor hace integradores y no excluyentes, porque lo que supongo le preocupa es que sus obras estén destinadas a situarse no solamente como cómplices sino también como efigies táctiles que nos alimenten de ensueños.

      • Partiendo, entonces, de la idea de que hay que ver hasta conocer y experimentar, el motivo expresado y planteado no puede ser más idóneo.

      • Mi amigo Humberto, después de muchas horas de trabajo en el taller, se sienta en el muro en este amanecer dolido y me dice que ve cisnes azules y verdes. Ya estamos otra vez con la pesadilla del hambriento y sediento, le respondo. Y se acabó el ron.