Mes: marzo 2010

ROBERT TATIN (1902-1983) / UTOPÍAS PARA RECONOCERNOS

  • No siempre arrastramos utopías ni nos cegamos antes ellas, pero cuando lo hacemos quedamos con el espíritu vagando y tratando de descifrar su necesidad o la impostura que supone su realización.
    • El francés TATIN no dudó, por el contrario, en estructurar tal alucinación exorcizando viejos y nuevos demonios y hechizando los que se ocultaban en mitologías paganas, y cosmogonías y teogonías que entronizaban las creencias ancestrales de un hombre que así educaba su propia barbarie.
      • Este palacio-templo-fortín es un emblema de esa tríada que él construyó a partir de la transferencia de los sueños de las deidades, asimilación que exploraba y vertía la sustancia de lo inmortal sobre la que se insertaba.

        • Nuestro imaginario confronta esa visita real tal que si fuese virtual y flotase sobre una carcasa del tiempo sin historia, con únicamente la configuración de una arquitectura cuya identidad estética fuese un atributo de una esencia improrrogable del yo.

ADOLF WÖLFLI (1864-1930) / ME VEO MEJOR SI PINTO

  • Puede ser cierto que el suizo WÖLFLI, desde su confinamiento, haya podido comenzar a verse y situarse dentro de sí mismo desde que inició una alternativa mejor a su locura o una forma de utilizarla y/o servirse de ella como un medio de conocimiento.
    • Se calificó a su trabajo como “art brut” y con eso seguramente se quiso decir todo, aunque si lo pensamos detenidamente sería lo mismo que declarar que así nos exoneramos de ir más allá de ese todo, lo cual tendría hasta sentido si nos negamos a salir de lo obvio encerrado en el marco. Pero la obra de este artista proviene de lo oscuro para hacerlo claro, de lo dudoso para afirmarlo y decidirlo.
      • Sus vericuetos pictóricos revelan la magia de lo mitológico, la plasticidad de lo funerario, religioso y mortal. Son vidrieras luminosas o como encajes polícromos y minuciosos, milimétricos e infinitesimales. Huyen de la soledad del vacío multiplicándose, difundiéndose, diseminándose, pero sin perder simetría y orden. Geometrías esféricas, onduladas, celulares, pobladas de minúsculas cabezas que se enfrentan a ojos que desconocen y quizá desaprueban.

        • No hay una proclamación de paz desde esos telones encendidos ni tampoco la guerra, su preocupación es mostrar que el arte desemboca en cualquier ribera que desee acogerlo.

      • Hoy El Malecón había amanecido con telarañas debido a un sueño mortificado. Por eso llamó artista loco a mi amigo Humberto y además le quería culpar de su ya anciana esterilidad. Salimos de allí buscando luces incandescentes que nunca traen nada pero aliñan el pan viejo.

BELÉN COBALEDA (1980) / EL URBANISMO COMO MEDITACIÓN

  • Decía Jean Bazaine que la pintura es un modo de ser, la tentación de respirar en un mundo irrespirable. ¿Será por eso por lo que esos espacios urbanos de la española COBALEDA, de geometría austera y sobria, poseen la perspectiva de una meditación en soledad?
    • El color, cerrado y contraído sobre sí mismo, es la arquitectura de un semblante oscuro, nocturno, iluminado artificialmente como si con ello levantase acta de vestigios y huellas de habitantes desaparecidos o cuyas historias se guarecen detrás de esos exteriores ciudadanos.
      • La artista ha intuido que lo metropolitano es hallar su propio rastro plástico y en virtud de ello lo insemina a fin de que su estructura y realidad sean protagonistas de una representación pictórica que ha fermentado hasta fundir idea y visión, sentimiento y plasmación.

        • Al mismo tiempo que esas calles se acercan a nuestra mirada, un paso más allá se alejan, la luz asoma sin verse, las líneas viajan velozmente y las superficies son incubadoras de leyendas no escritas pero sí visualizadas.

      • Una obra que no ensaya teorías sino hechos, que prefiere la acción que ordena lo existente al concepto que se empeña en hacer inteligible lo que ya lo es y estamos contemplando. BELÉN, en consecuencia, retrata su ciudad y nos propone que nos sintamos singularmente en ella.

ALFONSO OSSORIO (1916-1990) / LLENAR SUPERFICIES

  • El “art brut” nació en principio como un código de señales para perdedores que a través de él podían ganar, entenderse y crear. OSSORIO, artista nacido en Manila, se sirvió de su hechura para reunir y cubrir en unas superficies lo que él consideraba recipientes biográficos y culturales. Colocó conchas, huesos, maderos, clavos, ojos de muñecas, dados, fragmentos de espejo, bisutería y muchas más cosas.
    • Es un lenguaje visual de signos que suma un conjunto fulgurante que se comprime para infundir una visión desbordante aunque esté contenida en el marco, pues es como si continuase más allá y nos rodease con esos ojos que como parte de una célula multiorgánica te apuntan y tratan de seducirte.
      • ¿Acaso no estamos ante una formación de organismos cuyo propósito es que el rito estético sea la unidad de lo heterodoxo, la asimetría de lo fragmentado y desposeído?

      • Sea lo que sea y cómo sea, lo cierto es que las vibraciones y confluencias son medios que penetran y que levantan sensaciones e incógnitas que es mejor dejar en bruto, tal como se han juntado y ayuntado.

      • Ya con el ron bailando en el corazón, mi amigo Humberto, en la madrugada, me confiesa que hace mucho tiempo, en este mismo sitio y en una noche de mucho calor y mar, una mulata emigrante le dejó besar un pezón como gesto de despedida. Hoy la ha vuelto a ver y se ha percatado de que se ha puesto silicona y un pequeño tatuaje para rescatar del olvido aquel momento. En fin, cerramos los ojos y salimos de un Malecón que no se cansa nunca de juzgar y condenar.

CONSTANT NIEUWENHUIS (1920-2005) / CONVERTIDOS EN BESTIAS

  • ¡En cuántas ocasiones nos han visitado monstruos! Ya desde la infancia eran compañeros inseparables que colonizaban los presagios de una posteridad adulta que se debatirá con los reales arrojados al exterior.
    • El holandés NIEUWENHUIS, artista del grupo COBRA, primero les presta el valor idiomático elemental, que denomina “bestiario”, y después los pasea como la demostración palpable de un acontecer psíquico camuflado bajo parámetros plásticos.
      • Son bestiarios que gozan de una magnífica salud, que nos ilustran y no han de desconcertarnos porque alivian y relajan, y no aterrorizan más que en sueños no profanados, que ya son imposibles.

        • Se encabalgan ocupando el espacio, nos miran de frente o de perfil, nos atraen e inmediatamente e inician una comunicación visual que lamentamos tener que finalizar o interrumpir.

      • Su plasma cromático les corporizó una piel que hace más que delatarles, les confiere la voz, el sueño, la resurrección y la carne. Bienvenidos sean siempre y nunca nos dejen abandonados.

WILLIAM T. WILEY (1937) / ¿HAY TEMORES?

  • Los temores, miedos y angustias han de ser derrotados, según el norteamericano WILEY, retrocediendo a la fantasía de nuestros orígenes. Los mapamundis así lo determinan. Y también reconociendo que ése es el otro componente de humor que precisamos, el que mediante la formación en la mente de imágenes visuales nos incitan a despertarnos de letargos asustadizos, timoratos.
    • Por lo tanto, esa iconología de múltiples derivadas oculares nos la expone en orden a saciar nuestras ansias, a dotarnos de una ruta cuyo rumbo perdido sea encontrar seres polícromos, fantasmas, espectros, el mundo, en definitiva, al que la inseguridad no ceja en querer abolir porque es libertad, espíritu creativo, inmensidad entre entornos cercados, alambrados.
      • Si seguimos esa senda seguro que lo conseguiremos y apreciaremos su inteligente y sutil trabajo, así como nos adentraremos en sus formidables coordenadas imaginativas y compartiremos el gozo de ver y disfrutar.

FERNANDO SUÁREZ REGUERA (1966) / CONSTRUIR

Construir es fusionar arte y vida, ése sería el lema que a través de su obra parece mostrarnos mi paisano, el asturiano SUÁREZ REGUERA.

  • Erigir desde y a partir del hierro para huir y evitar lo efímero, lo perecedero, lo que nada más levantarse ya está cayéndose. Pero también nos propone un despliegue visual que no simula conciliar ni relacionar lo que no es. No son ficciones ni simulacros, son, por el contrario, materia en virtud de la cual se hace una cartografía que señala la plasticidad de unos hitos y la estética de unas referencias que se convierten en vehículos que necesitamos para conocer.
  • La escultura, en él, sobrepasa límites a fin de tender hacia espacios nuevos, lejanías, confines que podríamos habitar a través de la mirada, pero también tan cercanos como para escudriñarlos, tocarlos, interiorizar sus vivencias, comprenderlas. El misterio de estas edificaciones ahonda en nosotros y nosotros en él, nos cimentamos mutuamente y celebramos que ese ordenamiento responda a una realidad que está viva.

    Y aunque aparentan sostenerse en el aire, lo es porque la superficie es toda y le sirve entera, completa, en aras a que la disposición articular se desarrolle mediante el imaginario que la fundamenta, una reflexión respecto a la no existencia de fronteras creativas y cosmogónicas.

    • Mi amigo Humberto quiere plantar un jardín en El Malecón. Me habla de dientes de perro y manadas de lobos. Nosotros nos encargaríamos de regarlo a través de las nubes de nuestros meados. Pero El Malecón no está conforme y nos manda a un viaje surrealista con grilletes en las manos y zancos en los pies. ¿Por qué habremos bebido tanto ron fuera de la penumbra?