Mes: mayo 2010

CARLOS ALONSO (1929) / MIRADAS SIN SUPLANTACIÓN

  • Cuando una hija es un desaparecido más de la dictadura, el encuentro con el revestimiento no es ningún simulacro ni hay un desvanecimiento que suplante al cuerpo ocultado y quizá ya desangrado.
    • El artista argentino ALONSO procesó la plástica del discurso macabro de la corrupción y con ello nos transmitió las imágenes de la desventura, a la que no hay forma que pueda domesticarla y someterla aunque Félix de Azúa mantenga lo contrario. La sensación que nos invade acogota el pensamiento y no remite ni tiene la tentación fácil de dejar de hacerlo.
      • Hemos de impetrar el saber ver y penetrar lo que se nos presenta sencillo, pero que establece pautas al infundirnos una mirada con un deseo de evasión inútil y hasta innecesario. Comunicar derrotas no está de moda ni tiene visos de excelencia, tampoco la representación de lo verdadero devorando la sangre de lo real, ni siquiera la fuerza de lo concreto. Y sin embargo está ahí, un jalón detenido que nunca nos abandonará.

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ALBERTO GIRONELLA (1929-1999) / RODEADOS DE IMÁGENES

  • Los tiempos cambian las imágenes y las imágenes los tiempos. Y al pasear la vista por esas duraciones traducidas en espejos, lo que se nos devuelve es una historia que quiere recuperar un hecho artístico configurado desde el prisma más intransferible.
    • El mejicano de procedencia española, GIRONELLA, involucrado en La Ruptura, tuvo en las latas vacías y en las hoces de su figuración el rumbo pleno, visual, evocador de un territorio que transita en la pintura y vive de ella. Es una biografía plasmada en retomar lo que no se puede revocar pero sí reciclar, sentir, asumir y admirar.
      • Ha presagiado que el no despojar es un sentimiento por el que hay que guiarse desde que se empieza a ser y actuar, a obrar y reflejar, a construir y refundir, a ir de dentro hacia afuera. Para siempre es más que un oficio, más que celebrar el dominio sobre lo que ya se sabe del proceso, sobre lo que ya se ha contemplado y se deberá seguir haciendo hasta cumplir el ciclo inevitable y definitivo.

        • También es no dejar nada en el olvido y que el recuerdo tratándolo como otro nunca renuncie a ser el mismo.

BARBARA STAMMEL (1960) / RASGOS PARA LA MEMORIA

  • Al amanecer nos asomamos a un cementerio ruin que evoca y fija nuestro rostro en una mueca de escepticismo. De estos rasgos la memoria conserva la lectura de unos jeroglíficos cromáticos crueles, despiadados, sin negar lo que asoma en ellos.
    • Por ello, la alemana residente en el país vasco, STAMMEL, no rehuye el transcribir claves de las arrugas, cortes, llagas, rozaduras, erosiones que conforman una biografía que nace contra el tiempo aunque su resistencia sea inútil.
      • Las facciones, al contemplarlas, no revelan identidad alguna, al contrario, inoculan una a una el misterio de una existencia que se infiltra en la mirada del espectador hasta agotar el apremio de una indagación que es un constante ida y vuelta.

        • De todas formas, el impacto no nos impide reflexionar en la imperiosa y enérgica fuerza del simulacro, a modo de una técnica y una plástica que no se han dado por vencidas cuando de relatar el centro de superviviencia se trata. Es decir, una manera de entender el arte como interlocutor propio, como legado histórico que se desarrolla en una nada poblada de pensamientos y actos en busca de una dimensión pintada.

FABIAN MARCACCIO (1963) / SED DE SENTIDO

  • La abstracción meditada y la figuración que nace de la misma se difunden en una evolución por señales que hace converger tiempo, tecnología y vida, aunque Orson Welles dijo que los grandes acontecimientos tecnológicos pueden cambiar nuestras vidas pero no crearán una nueva forma de arte.
    • No hay avatar contemporáneo que esa deconstrucción no reconfigure, no constituya a partir de sus raíces alfabéticas. Así, según el artista argentino MARCACCIO, se va afirmando y justificando el arte como conocimiento crítico y pensamiento autocrítico. Y ello sin merma de ese delirio de formas espesas pigmentadas que se ordenan de acuerdo al mapa de sus propias emociones y conforme a una sed de sentido que se determina en función de lo que no ha querido continuar siendo una vuelta sobre sí mismo.
      • Por tanto, hay destinos que en cada acción, en cada rasgo, en cada gesto, se abren a marcar soluciones plásticas y dinámicas, de significación libre y cuerpo exuberante que aguarda a la aparición de lo hasta ahora desaparecido. Y gracias al sonido vigoroso de ese vibrante tono que se nutre de lo insensato y efímero, de lo sufrido y derrotado, visualizamos en estas obras lo diseminado y en tal virtud llenamos de contenido endógeno nuestra mirada, no sé si para siempre o hasta nunca.

        • Esta producción se origina como testimonio y desafío, como lo claro dentro de lo oscuro, y así debemos palparlo y celebrarlo, traspasando el nihilismo con la peor y mejor de las venturas.
          • El Malecón ha ordenado a todos sus habitantes que se desplacen en sus aledaños desnudos. Cree mediante esta medida que no habrá rebeliones ni desafueros, motines ni sublevaciones. Mi amigo Humberto y yo convinimos en enmascararnos con sayones de verdugos poniéndonos a cerrar barrotes sin celdas. Menos mal que nuestro espíritu quedó fuera aunque el ron se nos quedase dentro.

EL CRÍTICO DE ARTE

  • También los críticos de arte han de estar presentes aunque sea en unas breves referencias:

  • – “La crítica de arte ha de ser apasionada, polémica y política” (Baudelaire).
  • – “Dudo que la mayor parte de la crítica sea especialmente convincente. En mi opinión, cuando un crítico de arte respalda a un artista se convierte en una herramienta de marketing. El crítico no es irrelevante, pero sí la mayor parte de la crítica. El arte, aunque ha dejado de ser figurativo, necesita, para conservar su vitalidad, inventar formas radicalmente nuevas” (David Rimanelli).
    • – “Sólo es válida la abstracción, un arte abstracto puro como el que concibió la Escuela de Nueva York” (Clement Greenberg).

      • – “Antes de 1.940 recorrí todo Londres para tratar de buscar compradores a obras de FRANCIS BACON por cincuenta libras. Me regaló una pintura” (David Sylvester).
        • – Y añado lo que declara un conocido coleccionista, Adam Lindemann:

      • – “Lo emocionante es la oportunidad de disfrutar diariamente de la obra, el regodeo ególatra de la posesión (el factor “mira lo que tengo”) y, quizá lo más importante, el acto de elegir y adquirir, de tomar una decisión estética personal que define tu propia individualidad y personalidad en el contexto entero de la historia del arte”.
      • – Reproducciones de obras de SIEGFRED ANZINGER, MARC QUINN, ELIZABETH MURRAY, CÁNDIDO MONGE, BRICE MARDEN y ANDREAS GURSKY.

DAVID ALTMEJD (1974) / NO HAY QUE TENER DUDAS

  • Decía Nietzsche que la grandeza del hombre se mide por la cantidad de verdad que es capaz de soportar. En el caso del artista canadiense ALTMEJD, la verdad es casi insoportable por la crudeza con la que afronta un universo monstruoso en que la dimensión de un hacer tan calculador es un delirio impenitente.
    • Y no debemos tener dudas de que su alucinación, tan bien tratada y orquestada, es necesaria para que nuestro imaginario no se carcoma, se apolille sin emitir suspiros por ansias frustradas o fracasadas.
      • No obstante, también hemos de significar que el autor configura la materia como si fuese carne moldeable, fresca, pero también arrugable y tumescente. Le imprime los rasgos de una locura que renace con la virtud de la cordura latente en la pasión, en el sexo, en la condición humana en definitiva.

        • La investigación formal en esta ocasión no es el instrumento esencial, lo es, por el contrario, la fuerza que forja el espíritu que quiere expresar sin cortapisas, sin límites, lo que el entorno delata, apresa con el fin de dejarlo morir sin conciencia y con invisibilidad.

        • David rescata esos valores y los pone a la vista para que la conmoción no sea sólo emocional, para que asimismo haya una sensación irresistible e instintiva de impresiones que requieren el acarrear la cuenta de los signos y su éxtasis visual.

MATTHEW RITCHIE (1964) / ENTRELAZADOS

  • Un cerebro en permanente ebullición no se contiene y se derrama dentro y fuera del soporte, hasta el espacio es incapaz de reprimir y englobar esta explosión metabólica, que alcanza grados incandescentes y multicolores que ambicionan la creación de un nuevo medio que sea tanto su cauce de expresión como el de una visión vestal y jubilosa. Y todo ello para nosotros, sus incautos espectadores.
    • En la obra de este artista británico, RITCHIE, queda notoria constancia de que la pintura, si la han dado por muerta porque han contemplado supuestamente sus cenizas, está viva y así continuará a la vista de como se manifiesta, ganando, incluso, más volumen, extensión, capacidad y dimensión.
      • Bajo una sociedad global que incuba todos los días estertores de agonía, esta turba se insurrecciona en un movimiento que no cesa de fluir sin necesidad de desgarrarse, pues lo hace desde el convencimiento de que la mirada absorberá la confluencia de territorios y campos visuales que todavía nos son desconocidos. Al tiempo de cultivo le toca convertirse en perenne, a acompañar estrategias íntimas, explorar sus magnitudes, acercarlas a ámbitos y léxicos donde poder dialogar y observar nuevos fenómenos y singladuras.

        • El estructurar entornos es un mecanismo mágico que nos incita a ser vislumbradores más abiertos y no cejar en la exigencia de una mayor y más permanente percepción y quimera. Tal si fuésemos un espíritu que empolla la materia o la materia que encloca un espíritu.