Mes: agosto 2010

ERIC FISCHL (1948) / QUEREMOS DESNUDARNOS

  • Amy Dempsey dijo que los cuadros del canadiense FISCHL representan perturbadores psicodramas de porno blando y voyeurismo que suceden en los suburbios, y que ponen de manifiesto los peligros de la vacuidad y la conformidad inherentes al llamado sueño americano.
    • El propio artista señala que toda lucha por los ideales desde 1.970 fue una lucha por la identidad…….una necesidad de uno mismo. ¿Pero cuál es esa identidad? Pues quizá la de convertirnos en mirones de nosotros mismos, con lo que la desnudez con la que cubrirnos en sus obras es la vía de la comunicación, del eros de la expresión.
      • También es el significado visual del color del sexo, de la carne, del pensamiento sedimentado en las pulsiones inevitables. No podemos rechazarlo, lo han pintado así con ese fin determinado, de tal manera que nos descubrimos en esos personajes, en la piel y órganos que queremos penetrar para experimentar con otro recurso a nuestro alcance que facilite el vivir bajo la curvatura inflexible del tiempo.


        • La maestría de la sinuosidad plástica y antisublime dialoga críticamente con nuestra mirada, trata de ponerla en su sitio y de delegar en ella la visión de su conciencia.
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ÁNGEL ACOSTA LEÓN (1938-1964) / HE DEJADO QUE ME LLEVASEN

  • Un día de 1.964 el cubano ACOSTA LEÓN se metió en el mar y ya no volvió. O no quiso volver, aunque nadie lo sabrá. Toda una obra por hacer quedó sumergida con él, si bien sus máquinas voladoras siguen elevadas en el aire y las cafeteras funcionando con la magia de su metamorfosis plástica.
    • Estamos ante un bazar de significaciones formales que tiene en la imaginación y recreación de un mundo en transformación su fuerza visual. La gama cromática adquiere la personalidad que precisa una visión de una realidad que estaba dispuesta a transigir siempre que se transmutara desde su más insustituible celosía.
      • Para ello, el autor no ha cejado en absorber esas impresiones, intuiciones e improntas procesándolas bajo condiciones de sumisión a lo proyectado, a la forma soñada de lo vivido y al destino pensado y sentido de lo utópico. Por consiguiente, si la senda la ha dejado señalada, se debería seguir y desbrozar a pesar de que sin él una parte esté ya perdida.


        • Mi amigo Humberto me dice, al asomar por El Malecón, que llevamos muchos años perdidos bajo el fuerte dolor de madrugada. Y aún ahora nos perpetuamos así, con la esperanza arrasada y sin siquiera un murmullo de agua.

IBRAM LASSAW (1913-2002) / ¿JAULAS O HILOS?

  • Cuando inicialmente íbamos tras una pista no observábamos más que un espacio vacío. Cuando, después, fuimos localizando puntos, referencias, posiciones, divisamos encadenamientos, secuencias de filamentos, despliegue barroco de alambres que no perdían el hilo a pesar de pender de él.
    • Curvaturas, circunvoluciones, jaulas, introspecciones formadas y creadas para erigirse en umbrales sobre la nada, en lenguaje visual del convicto en celda de lo abstracto. Confiamos en que el orden sea manifiesto y no imperceptible, sin embargo es esto último porque entonces la continuidad estaría quebrada, rota.
      • La sensación, además, táctil y aérea de lo que es y encierra o atrapa le confiere cuerpo y volumen, aunque siempre está el riesgo de la extenuación contraria de lo que queda si todo aquello de lo que formaba parte escapa.


        • El americano LASSAW nos plantea y propone un espectáculo en que el seguimiento de la línea fisonomiza la dimensión revelada en un cosmos tan cercano como necesario, tan inventado como real. Así de mágico.

JAAP WAGEMAKER (1906-1972) / TEGUMENTOS

  • Cortezas, recubrimientos, epidermis, hasta cutis o pellejos que por mediación del holandés WAGEMAKER rescatan las claves de su historia, las huellas de su retorno, los caracteres de una biografía estratificada.
    • Un informalismo telúrico que traza hados manifiestos en orografías marcadas por las incisiones de una voluntad que se concentra y existe sobre la base de esa forma de realidad viva, en gestación, mutante, aunque aparezca cargada con montañas de siglos.
      • El gran artista español, Daniel Claver Herrera, que también inflige estas heridas pero que en su caso son más sangrientas y elocuentes, me dice que los gritos no sonoros son aullidos de la tierra, de la materia, de sus flujos y llagas, de sus arañazos y amarguras, o por lo menos así lo recoge él en sus obras.

        • Para algunos el tiempo de esta plástica ha ido en su contra, para otros, como yo, ella es la edad de ese tiempo, que para bien o para mal nunca para.

      • La verdad nos llega a mi amigo Humberto y a mí de madrugada y actuando de onanistas en El Malecón. Y nos abandona rotos, degollados y sin ron.

IVAN ALBRIGHT (1897-1983) / ¿QUÉ ES LO QUE CELEBRAMOS?

  • ¿Podemos catalogar estas obras del estadounidense ALBRIGHT dentro del realismo mágico? Me imagino que dependerá del espectador y de cómo se deslizará por su mirada esos cuerpos y pieles tumefactas, gangrenadas, arrugadas y devastadas por el dolor y la soledad. ¿O acaso esas fachadas epidérmicas evidencian otros sentimientos?
    • Lo indudable es que este artista maneja un irresistible don pictórico, que consiste en fundar nuevas ecuaciones cromáticas, profundizando en su textura hasta la consecución de unos volúmenes plásticos que son el lenguaje de lo sombrío, o lo sombrío el lenguaje de lo humano.
      • No hay magia, sino una técnica que no oculta su juego ni sus procedimientos, que se vale del empleo de la pigmentación justa que exuda el pellejo para caracterizar las emociones y angustias vividas, y los instantes muertos en cada uno de los rasgos corrompidos.

        • Hoy ya está anocheciendo en El Malecón. Tenemos nuestros cuerpos aparcados en el lugar de siempre, hastiados de tanto mito descalzo. Mi amigo Humberto y yo no hemos aplazado la cita para que nos demos cuenta del paso de los días. Las horas están muertas sin haber buscado la espuma de la sal ni la vagina tostada del beso.

LILIANA LUCKI (1955) /MÚLTIPLES

  • Las reseñas, los artículos de los catálogos y las guías de exposiciones deben ayudar a entender el arte. Pero la desilusión es inevitable. En lugar de descripciones imparciales o análisis críticos y comprensibles, en muchos de los casos imperan salmodias (música con que se acompañan los salmos o canto monótono y sin expresividad, o si lo preferimos, cosa molesta e insistente), a veces metafísicas o poéticas, complementadas con confusos psicogramas del artista reseñado.
    • Pareciera que estas palabras de Saehrendt y Kittl me estuvieran dirigidas o me aludieran aún desconociéndome y seguramente con vistas a ignorarme definitivamente. Lo que no obsta para que sea una sana crítica a pesar de mi irresistible vicio en introducirme bajo esos patrones tan indeseados en apreciaciones sobre la creación artística cuando ejecuto esas ojeadas febriles a esta otra versión de lo humano.
      • Manifiesto esta aclaración ante la obra de la argentina LUCKI porque la sed de encantamiento y reconocimiento del yo en múltiples variaciones surge de los ecos de una penumbra que se mantiene alerta, como el monólogo de una soledad vigilante aguardando a unos convidados de piedra. Incluso algunos rostros, cuya dinámica de color sensibiliza y armoniza sus enlazamientos, llevan máscaras como signo de olvido o no ser lo que fueron.

        • Si la autora persigue, con una pincelada concentrada aunque con giros y cambios de ritmo, sin alardes, una fuga de fantasmas, éstos, al final, deciden no desaparecer, encontrarse con el yo que les invocó y exigirle esa maestría sutil que les busque acomodo, representación y realidad. En esos espacios, tales seres llegan a nuestra mirada cargados con el mutismo vivo de una historias que siguen musitando por estar para siempre inacabadas.
          • Querido Humberto, en el momento en que nos resignemos a considerar como nuestra obra de arte El Malecón, habremos de reconocer que nosotros ya no somos los mismos.

DANIEL EDWARDS (1965) / MI OBRA TIENE QUE LLAMAR LA ATENCIÓN

  • Dicen que el mundo del arte es cada vez más complejo, y ciertamente lo es en tanto en cuanto el mercado influye decisivamente para que lo sea. Por eso, los límites entre arte, espectáculo, escándalo, manipulación, provocación e insustancialidad han saltado por los aires.
    • Si hay que estar horas metido en una maleta, se está; si hay que escupir a los visitantes y espectadores, también; si hay que frotarse el trasero con un móvil arrebatado a un invitado, mucho mejor.

      • El norteamericano EDWARDS busca la controversia con sus esculturas: representación del parto de Britney Spears; el meconio (o primera deposición) en bronce del hijo de Tom Cruise y Katie Holmes; el busto de Hillary Clinton; la autopsia de Paris Hilton. Todo vale.

        • El propio autor ha comentado que los medios de masas modernos muestran más atención a los excrementos de una celebridad que a todas las hambrunas, las crisis sanitarias o los problemas sociales.

      • No creo necesario ir tan lejos, por señalarlo con un eufemismo. Hay otros derroteros por donde conducir perspectivas, creaciones, plataformas, construcciones, sin caer en unos términos chabacanos e infectados de superficialidad y artificio. El talento y la intuición plástica tienen que estar antes y después. Y el montaje, la visión y la idea en la definición de la apuesta por la configuración. Sin olvidarnos de la sensibilidad y de los conocimientos y habilidades técnicas.