Mes: septiembre 2010

RAINER FETTING (1949) / LOS OJOS Y LOS CUERPOS ESTÁN DESNUDOS

  • Para el neoexpresionista alemán FETTING es de aplicación ese proverbio chino que dice que quien cabalga un tigre no puede descender nunca más. Y él ha cabalgado ese tigre empeñado en el deber de iluminar lo que se ha disuelto en un mundo cambiante, disociado, perplejo, plagado de armonías, agonías, conformismos y fugas (Robert Oppenheimer).
    • Por lo tanto, el artista no lo concibió de otra forma ni dejó que su obra se diluyese, avanzó en lo esencial, que era mostrar la iconografía de una plástica desnuda de atmósferas solitarias y sombrías de una humanidad entregada a su propio narcisismo.

      • Constituyen tiempos íntimos que yacen como dudas existenciales, momentos individuales o colectivos que tintan la frontera abatida y vital del ser, que no halla en sí mismo más que un reflejo vacío y un trance de muerte.
        • No es figuración nueva, pero de tan vieja que implica una renovación y el alcance de su propósito: llegar a nuestro espectro con la agudeza precisa, evitando que se desvíe por hábitos visuales rutinarios e imprecisos.

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PIER PAOLO CALZOLARI (1943) / SÓLO ES UN MOMENTO

  • Si todo es efímero, incluso el arte, tomemos materiales fugaces, precarios, orgánicos, consumibles. Y si el arte no sólo es inmutable sino una trasposición, que por cierto ya es difícil de encontrar, levantemos la falda al maniquí, encendamos las velas y hagamos un funeral, con brindis y efectos especiales.

    • En alguna parte leí que la estética debe ser un estado de crisis continua entre la inteligencia y lo sensible, entre el conocimiento y la realidad. Además de verdades hay posibilidades, ¿cómo no?
      • Pero para el italiano CALZOLARI es la hora del agotamiento de nuestro sistema de referencias, con tal motivo alumbra la vacuidad con lo primero que ha hallado. No sólo eso, raspar también la madera por ver si detrás está la gruta o hacer fuego para chamuscar el dintel de entrada avisando que se ha quemado la salida.


        • Puede parecer que existe un consenso tácito sobre lo de que la obra de arte es una peculiar materialización producida por las relaciones entre el hombre y su mundo. De ser así, al autor se le ha quedado algo pequeños ambos sin merma de unas concepciones muy grandes.

          • Difícil posición, pues, la del que anda buscando confluencias (¿o insistencias?) para construir (olor a manifiesto), porque si de lo que se trata es de forjar símbolos de una redención, todavía siguen a la espera.

JUAN CARLOS ACEVEDO URQUIJO (1982) / ESTELAS IMBORRABLES

  • Éste es también un espacio para los que comienzan, o aquellos que no son muy conocidos o los que siguen su camino sin más derroteros que ellos mismos. El joven colombiano ACEVEDO es uno de ellos, de los que tratan de expresarse plásticamente al encuentro de la forma oculta, inhallada, espiritual y esencial.

    • Estas crucifixiones son una muestra de ello, de la abstracción que es, sin embargo, simbiosis, sincretismo que es fusión, imagen de doble hechura. No hay búsqueda de dolor y sufrimiento, sino esquematismo sublimado producto de mutaciones que establecen una nueva dimensión.

      • Parece que es más lo que niega que lo que afirma, que la tela ya no es un campo de batalla (Saura), que el fin ahora no es la desesperación del principio. El autor es fiel actuante de su oficio, pues si se van rastreando representaciones se acaba bebiendo en fuentes renovadoras y con ello el tiempo de la metamorfosis se plasma en un lenguaje que vela por ser el reflejo de esa lucha.

      • Y digo que no hay pesar y padecimiento porque el aglutinante es un éxtasis espeso y frío, que confiere a la divinidad esa boscosidad semántica que infunde entendimiento interno, acepción profunda y discernimiento completo.

      • Está dando, de esta manera, la formulación de una tarea que cada día irá más allá, por lo que continuando así pone a su trayectoria en un rumbo tenaz y vehemente.

UMBERTO PEÑA (1937) / ¿QUIÉN ES EL EXTRAÑO?

  • Otro de los históricos de la plástica cubana, PEÑA, acomete un reciclaje de su hacer en una línea de enfurecimiento, violencia y desasosiego. Que le delaten afinidades con el pop es lo de menos, pues sus morfologías evitan banalidades y trivializaciones que son riesgos posibles.

    • Y tampoco hay que dar mayor relevancia a esas expresiones mordaces de lo obvio. Si trasciende la formación de una fisiología airada, de unos organismos que toman a la pintura como el mecanismo de su función testificadora, al mismo tiempo que su retrato feroz, es porque esas múltiples caras y cuerpos en perpetuo estado de gestación de formas y actitudes, de regeneración de lo ingerido, de coloración de lo digerido, van a la deriva hasta crear la conformación de un artificio listo para convocar interlocutores que aprecien su contextura.
      • No se puede aprehender la obra de este autor de no tratar de adentrarnos en ella, de devorar como lo hace ella, mordernos la lengua como si la representación de ese monstruo ya estuviese dentro y fuese parte nuestra, paseándose por la trama con la que estamos y vivimos día a día sin casi hacer noche.

VINCENT BIOULES (1938) / PAISAJES IMPACIENTES

  • Los paisajes siempre están impacientes por descubrirnos más que ese algo imprevisible. Aguardan ese instante y al hombre o mujer que lo hace posible. Nunca han tratado de esconderse, todo lo contrario, perseveran y confían en hacerse visibles, inconmensurables, tangibles.

    • Para el francés BIOULES no existen las indefiniciones ni los espacios carentes de significaciones plásticas, lo que hay es una fuente de creatividad que intemporaliza la sustancia física, la hace ser, crecer, caminar, fecundar, en un entorno que nos capacita para creer y existir, para que nuestra mirada y nuestro cuerpo se añadan dentro de él y queden asimilados en su espíritu de color, en su textura humedecida de alquimia y densidad.

      • El paisaje no acaba de terminarse porque se sucede a través del autor que lo representa desde que lo siente, incubándolo perpetuamente en el tiempo y la memoria, sin desoír su angustia o su aflicción con el fin de no dejarlo morir.


        Cundo llegamos al Malecón mi amigo Humberto ya no me escuchaba después de oír a todas esas fuerzas vivas que son casi siempre fuerzas muertas. Le escurrí ron por entre el yunque, el martillo y el estribo. Aguzó inmediatamente la oreja y me dijo que hoy que las huellas de los desesperados estaban detenidas. Se les acusaba de pisar y manchar dogmas internacionalistas de quita y pon. ¿Qué harán con ellas?, nos preguntamos.

NOËL DOLLA (1945) / ATAVÍOS DE LO POSIBLE

  • Baudelaire hablaba de misterio, energía y color. Odilon Redon se refería a la fuerza emitida por los objetos en y durante un sueño. Y el francés DOLLA revierte esa fantasía a modo de colages en lo que caben fragmentos, secciones de realidad disfrazadas de visiones inesperadas.

    • Lo maravilloso es el encuentro con la imagen, su transmutación y síntesis, los derroteros de su proyecto visual, las formas ayuntando color y línea, estructurando la recapitulación que empieza a vivir en la superficie. Un juego de planos y signos, de contextos enlazados, de intrigas locuaces entre símbolos.
      • El autor no mide la revelación ni la determina, permite que la definición se conforme a cada mirada, el propósito es que no se establezcan apriorismos sino desarrollos inquisitivos. Aprovecha encuadres antecesores sin caer en decantaciones ya vistas, y no deja que una aparente frialdad imposibilite la articulación insondable de lo que estamos mirando.

        • Quizás hay una vocación estilística muy concreta pero no sirve de nada andar inquiriendo de escuela en escuela, de movimiento en movimiento, de tendencia en tendencia. El resultado está ahí y no se casa con nadie.

GUSTAV KLUGE (1947) / ADENTRARSE SIN TREGUA

  • El alemán KLUGE arranca, entre victorias y derrotas, de lo que nos legaron sus antecesores vinculados a corrientes expresionistas; el secreto que se gestó dentro de ellos todavía no se ha descifrado.
    • Con texturas o sin ellas, con fuertes empastes o sin ellos, esos rostros configuran actos primordiales que alcanzan el fin que les aguarda, aunque seguirán sin saber la naturaleza del mismo.
      • Lo impenetrable está a la vista y sin embargo se oculta; y si es misterioso y enigmático, también es evidente. La carne, la piel y los huesos son más que un reflejo con punto de mira, son una revelación de una encarnadura en la que la vida presiente la muerte, su oscuridad incalculable e inmensurable.


        • Los alientos que desprenden estas pinturas dejan huérfana a nuestra capacidad de espectadores, nos hace ir al encuentro en silencio de otros sustentos que conjuguen lo genuino de esta contemplación con otras realidades plásticas que son y serán su constitución en un todo visionario, quimérico y desesperanzador.