Mes: febrero 2011

>DOROTHEA TANNING (1912) / REHACERES

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  • Rehice mi tiempo y mi mundo en otros cosmos y conforme a otras dimensiones. Son fantasmas que heredé y me pusieron en los ojos la plenitud de su pintura. No obvié los trámites, antes necesitaba pulirlos con la magia técnica de la quimera.
    • Y cuando llegó la singladura, la norteamericana TANNING, compañera y cónyuge de Max Ernst, concibió la forma de llevarla a cabo, configurarla desde la vertiginosidad que le es propia, suya y festejada.
      • A nosotros, espectadores, nos transmite los acordes de unas melodías visuales que completan escenarios y espacios en los que percibir matrices y destinos. Todo encuentro sobre sí misma resulta una confrontación desnuda que se plasma con una infinita sensualidad, en la que la representación se vacía en éxtasis de deseos imposibles, que también son los de todos. Pero por ese motivo, únicamente por él, nos los ha dejado ver.

        • Redondo el hombre, egocéntrico como un paraguas radiado en ásperos cuchillos, espera en su furioso girar clavar y desmenuzar a Dios (Alberto Vigil-Escalera).

LITA CABELLUT (1961) / UNA FORMA DE SER

  • La brutalidad tiene su propia forma plástica de hacerse visible. Y lo hace a través de una realidad psíquica y concreta, articulada y autónoma, que no entiende de calcos o engaños.
  • Ésta -y muchas más, no es cuestión de quedarse corto- podría ser una de las significaciones de la obra de la barcelonesa CABELLUT en respuesta a que como artista es fruto de su época, y, por lo tanto, cada detalle de su trabajo remite a una imagen de la memoria, del recuerdo o de la experiencia.
  • Es el ejemplo vivo de un cerco expresionista que en sus hábiles magnitudes visuales levanta un telón de furias que nos señalasen, validando con esos cuerpos atormentados que ellos ya han recibido el sino de la redención sin verse satisfechos.
  • Es una autora que marca estilo con su hondura y técnica despiadada, que expulsa vómitos para pintar inocentes o culpables, que existe con y a través de ellos sin cerrarnos las puertas pero sin permitirnos más danzas que las suyas.
  • Espacios de nubes infinitas,
  • así van los reglamentos de un arte que,
  • como la muerte, dejarán su esqueleto.
  • Espantapájaros envueltos con redes en las orejas
  • y anillos en las mangas.
  • (De José Luis Álvarez Vélez).  

  

>GOLUCHO (1940) / AMANECERES SIN LUZ

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  • Lo real ha sido descompuesto y vuelto a recomponer. Y los valores espacio-temporales, densamente plantados, serán una evidencia para la persecución del dolor, la humillación, la soledad, la vejez, la tristeza y la fealdad.

    • Estamos atados y nos hundimos en la visión de cada imagen, cada detalle es un recuerdo, una experiencia, la férrea desnudez de una presencia compleja abocada a la muerte.
      • Si este virtuosismo plástico nos da un hecho cierto es porque el tiempo de la memoria no ha concluido. Y tampoco el de unas sensaciones ópticas fijas en la verdad de la carne y en la impotencia con que se va consumiendo.
        • Para este artista madrileño, GOLUCHO, no hay nada tan sublime como los cuerpos que confiesan, son sabidurías ya agotadas y su vida se les escapa a lo largo de espacios corroídos y anónimos. Habrá miles, millones, pero para él son unos pocos, concretos y difíciles de amar por estar vencidos, rotos.
          • Pensar que es un simulacro de formas es lo paradigmático, percibir que es la configuración de una finitud es ahora la circunstancia de cada día.

        • Los renglones me dan sed de líneas destiladas,
        • las impurezas me pringan el pergamino,
        • todo es duelo de alborozo.
        • Santuario templo en mármol blanco,
        • mira la geografía, soto, cumbre, diáfana esfera azul,
        • soplo de pancartas, necesidad de hemorragias,
        • pura operación de halagos a las formas muertas.
        • (De José Luis Álvarez Vélez).

HELENE SCHJERFBECK (1882-1946) / HOY NO ME HE PEINADO

 

  • Tenía miedo de mí misma, me cuenta, y por eso aprendí a pintar, así me vigilaba, espiaba mis gestos, mis temores, mis desconfianzas, mis odios.

  • En estos autorretratos fui dejando la huella de un destino sólo abierto cuando descubría señales cromáticas en mis rostros, en los ángulos de las facciones, en las descarnaduras de la piel.

  • Soy finlandesa y crecí en el frío sin permitir que el pigmento coagulase dejando de interiorizar la superficie precisa. Cuando me miro en ella casi quedo ciega, ya no veo lo que es el dolor del tiempo.

 

  • Contemplamos lo que es el lenguaje de una pintura que ha decidido estar callada para así revelar lo más incierto que ocultarnos. Porque es una paradoja que ha jugado con la plástica de una confesión plena de expresiones ligadas a la fragilidad de la vida.

  • El arte es así historia en mayúsculas y en minúsculas, pero sin certezas, que ahora hay excesivas para sufrir y malvivir en esta total convergencia de lugares y tiempos.

 

  • Tinta permanente, sacudida después de firmar sus señales,
  • ronquidos de hombres tirados como hierros en la plaza mayor,
  • espejos de esculturas, masas amorfas,
  • réquiem de tiznados esqueléticos,
  • trapos con sostenes de lujuria viperina.
  • (José Luis Álvarez Vélez). 

>BERNARD HEISIG (1925) / TURBAMULTA

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  • ¿Cómo es eso de concentrar tantos desórdenes en tan pocos espacios? ¿Cómo es que esas presencias isócronas son tan delirantes pero verdaderas?
    • No sé si es suficiente responder que ha de tratarse de un enjuague polícromo que no escatima en manifestarse con la mayor agudeza y en dar forma a las claves de asonadas que ya se hacen sin clarín y corneta.
      • Se reivindica la antiproclama del siglo XX, el retorno del ángel de cabeza negra y no dejar que la superficie quede vacía ante tanto muerto con altavoz de ultratumba. Por consiguiente, para ser una ficción airada de personajes, situaciones, objetos y paisajes, la concreción plástica es una exacta fisonomía de tiempos, memorias y sensaciones pictóricas.
        • El alemán HEISIG, de la Escuela de Leipzig, ha levantado tránsitos desde el cielo hasta al infierno, desde la derrota o el fracaso al sufrimiento. Es un debe que no tiene haber o incluso viceversa. En definitiva, la suerte está echada y la clarividencia consiste en presentarla bajo la ofuscación y la internacional del desencanto.

      • Si nos sustraen todos los espejos,
      • aún nos queda la noche para vernos.
      • Confidentes nos traen de sus manos el alba
      • en forma de doncella.
      • (del poeta cubano Carlos Galindo Lena).

DANIEL CANOGAR (1964) / VÓRTICES Y TRAVESÍAS

  • En sus actuales exposiciones en la sala Canal de Isabel II y en la Fundación Canal, ambas de Madrid, el español CANOGAR (de talento excepcional) nos sitúa ante un discurso del que ahora lo vemos todo y antes apenas habíamos observado nada. Hay muchas razones y causas, pero una de ellas es que no lo hemos concebido como fuente visual y plástica.

  • Y para pensarlo y percibirlo ninguno mejor que un montaje cuidadosamente estructurado, meditado e imaginado, maravillosamente lumínico y con un marco ceremonial solemne. La escenografía que rodea la trama es más que el escote, es todo el cuerpo magnificado por el silencio, el goteo, el ruido del infierno, la penumbra y el ojo metafórico del tuerto.

  

  • Con contemplar despacio, teniendo la mirada suspendida y abierta, la mente captando el proceso y desarrollo (han de convivir necesariamente ambos), estamos convencidos de que la estética ya está bajo los versículos de otros albores, avisando de otras anunciaciones y dando testimonio de inéditas proclamaciones.

  • Las visiones que se suceden en el arte de los nuevos medios están globalmente sintonizadas con la contemporaneidad más absoluta -no podría ser de otra forma- y estremecedora. Lo que ocurre es que no es fácil hacerla fluir como lo consigue este artista,  cuyos procedimientos ya son esa bendición alegórica y ecuménica del Olimpo virtual que como espectadores estábamos esperando.

  • Diría que entre el plástico y el metal, lo arrojado y despilfarrado, lo desperdiciado y desaprovechado, lo derramado y vertido se gesta una épica y una práctica artística que refleja lo que la sensibilidad y la conciencia han de construir cuando somos humanidad que se empeña en lo contrario, en seguir destruyendo y destruyéndose (alabado sea).

 

  • Nos unió el amor elevado de las cosas por el ser y el humilde amor del ser por las cosas. ¡Mas los milagros duran tan poco! (Alberto Vigil-Escalera).      

NAM JUNE PAIK (1932-2006) / QUISIERA SER UNA LEYENDA URBANA

  • Dicen que el surcoreano PAIK fue uno de los pioneros del videoarte. Aunque su obra, tal como la conocemos, abarca más campos y nuevos medios. Él, al que se le atribuye haber acuñado el término de “autopista de la información”, diseñó y construyó estos “semejantes” que entre ficción y ciencia, tecnología y conocimiento, acreditan tener dotes de narcisistas visuales. 

  • Pero los iconos orientales del pasado también le exigieron formar parte como interlocutores estéticos de una tendencia cifrada en la plástica rupturista del uso de recursos, soportes y mecanismos que relacionan y conexionan software, hadware y ordenadores con recientes vertientes culturales y económicas.

  • Desde luego, con esta inédita constitución, los urbanitas esparcen leyendas, acumulan imágenes que cuentan sueños robóticos, se suben a caballos de hierro, graban a traidores que les expulsan tal que si fuesen falsos arcanos. Y hasta la copulación entre pantallas indica que la reproducción es una sangría impredecible.

  • De cualquier forma, mi símbolo no es más que la humildad contenida de las cosas (Alberto Vigil-Escalera).