Mes: agosto 2011

LEONOR FINI (1908-1996) / LLORA LA MAGIA

Remover el mundo y extraer lo que tiene de más terminante en su enigma, y de más incestuoso. Fabricar imágenes que no estén fulminadas. Pintar lo que nunca podrá volver a pintarse.
De haberme encontrado con la argentina FINI le pediría que no abortase ni un momento su indagación sobre el silencio y sus cómplices. De haberla besado hubiese intuido los espacios oníricos de su pasión, magníficos antros de soledad, muerte y concupiscencia.
La ahora considerada antigua alianza artesanal del ojo y de la mano supera el instante de lo contemporáneo en la obra de esta artista, a la que tendríamos que recalificar, sin comisión añadida, como la plasmación de una magia que en la situación actual todavía llora, pues se ha quedado convertida en un humo visual que nos obliga a transpirar.
Que se haya visto tildada de surrealista no es lo importante, lo verdaderamente trascendental es que nos infunda la posibilidad de una multiplicación de la potencia de nuestras percepciones.
Mi hermano cubano Humberto Viñas, mientras concibe sobre el soporte una síntesis plástica del Malecón, me pregunta por la razón de estar buscando cuerpos en sus telas. No hay razón, le respondo, es una simple sinrazón. Además no hay nada más.

GUNTER GERZSO (1915-2000) / NO HA PASADO TANTO TIEMPO

Lo surreal me nutrió hasta que vino otra forma de hacer lenguaje, fruto de experimentar el espacio conforme a la geometría que se inspira en la tierra.
El color adquirió la textura de un personaje cósmico y convino diálogos, planos y dimensiones. No tenía que buscar un autor, ya que lo había encontrado aunque fuese mejicano y se llamase GERZSO, o quizás se tratase de eso mismo.
No hay visos de confusión, es una fusión la que tiene lugar mientras la gama cromática, felizmente concebida, alisa la superficie, le proporciona armonía y profecía adecuadas.
Hay que sentirse un confabulado espectador ante estas obras, que se anuncian con la sabiduría intuitiva de la tradición y la modernidad, que formulan epílogos definitorios de una trayectoria que se alarga sembrando esquemas para iluminar argumentos. Siempre en concreto y bajo un espíritu viejo y despierto.
Volvieron las fanfarrias al Malecón. Mi hermano Humberto Viñas y yo les dimos la bendición y regresamos por el camino de andar, que el flotar estaba lleno y con ganas de marchar.

JOAN JONAS (1936) / ¿CUÁNTOS SON CAPACES DE ENCONTRARME

Vídeos y perfomances, y a falta de encomiendas no me atrevo a presentar ninguna enmienda, que, como afirmaba el ínclito Theodor W. Adorno, en el arte todo se ha hecho posible.
Y además están ahí para refrendarlo Dickie y Danto, con eso de que sólo es arte lo que recibe este estatus por el mundo del arte o forma parte del mismo.

Pero lo peor es cuando el citado Danto nos asegura que nada es una obra de arte sin una interpretación que la constituya como tal. Con esto, suma y sigue, que restar está prohibido.
En lo que se refiere a la norteamericana JONAS y la búsqueda de sí misma, podría ampararme en la teoría de la función denotativa de Nelson Goodman sobre las funciones y efectos del arte, dado que los demás aspectos no cuentan. O que en sus obras hay una acción transformadora del hombre, aunque esté perdida y con orden de captura.
Sin embargo, lo que creo es que me encantan las máscaras, que mi perra vaya en una calesa tirada por mí o buscar corolarios espejados sobre mi tumba. Los límites, de tan calientes, son conductores de lo revuelto contemporáneo, sin que por eso las aguas hayan de desbordarse.

Considerando que cazamos las crisis a degüello, podemos permitirnos el mear de vez en cuando fuera del tiesto, conservar la orina junto con la calma y dejar a ambas fermentar, que seguro que nos llenan la mirada de sombras y vientos.

Mi hermano Humberto Viñas, allá en La Habana, se lía a besos y manotazos con los arlequines que le surgen por las esquinas y se le suben a la tela. Tuvo que darle ron a la pasta para que enfriara y se olvidase de monsergas, que aún no se había enterado de que estaba en un país llenos de ellas.

AVIGDOR ARIKHA (1929) / SI ATISBO LUCES EN LA CARNE ES SUFICIENTE

Hasta ahora, en mi trabajo, la contemplación había residido en un conciliábulo de formas que se engendraban a sí mismas. Pero llegó un momento en que la acción barruntaba la plasmación de cuerpos como sendas emotivas y vitales.
En tal caso, lo que decía Edward Dahlberg es verdad, en el sentido de que cuando la emoción ha sido crucificada, la razón renuncia a su aliento vital fantasmagórico y sin rumbo.
Es por eso por lo que retomé el espíritu de la pintura, como una nueva fecundación del hálito existencial grabado en los cuerpos, en el mío y en el de esas mujeres que en su desnudez, reposada o en movimiento, están repensándose desde unos sentimientos de placer, sueño o auto observación.
Sobre el israelí ARIKHA se hizo visible y audible la angustia, el sufrimiento y la zozobra, elementos que confluyen en su plástica, haciéndose una realidad que de tan escueta se hace universal.
Del mutismo inicial de esos troncos, surgen innumerables ramas que se asientan en cada poro, en cada pincelada, en la arquitectura final de una sensación visual que embiste la mirada, la hace más larga, más interna y más nublada.
Nos pesan tantas pérdidas, el no tener que ver, la sordera de tanto oír, hasta que nos observamos porque para eso está el artista. Para entonces ¿qué sentido tiene escapar? Los autorretratos hablan por debajo de la piel y de la insuficiencia de la nada.

OLAFUR ELIASSON (1967) / ¿CON QUÉ FIN EXPERIMENTO?

Miles de vidas habitando bajo fenómenos de luz y tiempo, de visiones y quimeras, que siempre están a la espera de hacerse cuerpo, tacto, conmoción y arraigo.
Estructuras que no ahogan, que regurgitan sensaciones, efectos, percepciones y huellas de todo aquello que todavía no ha dado lugar a la evocación.
¿Son metáforas alternativas para el equilibrio y la simetría, para el aplomo y el reposo? (Herbert Reid). El danés ELIASSON certifica esta impresión y lo que significa un espectáculo vivo, impactante de ciencia, luminotecnia, vibración subjetiva, suceso abstracto en una diagramación completa.
De lo que se trata es de implicarnos, solazarnos, remover el sentido de lo que captamos y sometemos a la influencia de un acervo propio y desnudo en su plasticidad.

¡Qué misteriosos dolores,
qué sublimes esperanzas,
qué mudas renunciaciones
expresan aquellos ojos que en las sombras fijan en mí sus miradas!
(Edgar Allan Poe).