RUFINO DE MINGO (1953) / NO ENCUENTRO LA SALIDA

No se pinta -ni esculpe- como se quiere, se trata de querer la pintura -y la escultura- que le es posible a uno y a su época (Bazaine).
Por consiguiente, certezas no hay ni tienen precio, las dudas sí. Como todo lo que es fe, la esperanza se muerde la cola. Y en el español DE MINGO, más todavía. Su obra desencadena referencias entre lo primitivo, lo simbólico y lo gestual, resultado de muchas condiciones, siendo una de ellas esa indagación escultórica que se ve asaltada por un desenfreno pictórico.
Claro que es mejor que la entraña plástica gravite entre lo estático y lo dinámico, lo que hay de icono transgresor, escéptico y sarcástico, y lo expresionista de una formulación que utiliza lo cromático con el fin de que el hecho sea más puro en el despertar solitario de la mirada.
No es un trabajo, aunque incluso abarque unas realizaciones murales, que encaje en un modo sino que desmonta fisonomías ataviadas, restituye velos y alarga la matriz del quehacer.
Es lo que le ha sido y le es posible hacer, consciente de su época, su entorno y la madurez de su capacidad y habilidad artísticas y confabuladoras.

Oíd: un hombre al habla.
Manifiesto el espíritu,
Es el habla común:
Amorosa invasión de claridad.
(Jorge Guillén).

Anuncios

5 comentarios sobre “RUFINO DE MINGO (1953) / NO ENCUENTRO LA SALIDA

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s