MARCIA SCHVARTZ (1955) / NO TENGO LAS VIRTUDES DE UN ESPEJO

¿Qué es lo que tenemos nosotros, los humanos, para que nuestros reflejos sean tan inmisericordes?
Tenemos el don de la impiedad y la impostura. Y si seguimos apostando no habrá quien dé más o nos lleve por menos.
Pero si hay alguien que lo hace, esa es la argentina SCHVARTZ, que lo intenta con fervor pues es de las artistas que se lo conoce en recitado: para dar lugar a una nueva realidad se debe saber construir de forma imaginaria, geométrica, poética, fantástica, misteriosa, etc. Es decir, es la capacidad de conocer y concebir con el fin de hacer sentir y percibir.
Claro que también es verdad que la nomenclatura de esa realidad estaba a la vuelta de la esquina, hasta la compartía y departía con ella, la observaba y después en su ámbito productivo la clausuraba infundiéndole la expresión feroz de lo que malvive con sorna, ¿o es al contrario?

Mientras la mirada subyace en su fondo, las ánimas se reconcilian en el purgatorio aunque sin ninguna suerte.

Estando sentado en el muro del Malecón se me acerca el “Diaño burlón” y me dice: me toca incordiarte. Pues a ello, le contesto, esta noche tienes suerte pues no recuerdo el conjuro para librarme de los sapos.

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