MAR SOLÍS (1967) / CUBRO MIS HUELLAS

Estas piezas, que parecen arañas vivas descendiendo por las paredes de nuestro imaginario, ponen a prueba nuestras capacidades como receptor, el complejo de experiencias, vivencias, ideas y sensibilidades que lo forman.
Es una obra en la que la irrealidad forma parte de lo real, aunque su entelequia sea una metamorfosis metafórica que nos deje intrigados y sometidos a elucubraciones intrincadas.
Bien es cierto que la española SOLÍS, merced al empleo de ese material y esas estructuras hiladas, no considera más que una trama escultórica que aúne contraposiciones visuales en un espacio acorde para esa cadena de filigranas fantásticas, dejando que sea el propio espectador el que sienta e interprete las múltiples evocaciones de esa realidad mostrada.
Por consiguiente, hagamos caso al filósofo Malebranche y toleremos que la imaginación constituya un foco de seducción, cuyos engaños nos inspiren un saludable horror.


Trae un cordel en la boca,
pero no encuentra
ningún laberinto, y se pierde.
(José Lezama Lima).

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s