JORGE VELARDE (1960) / Y LOS GALLOS CANTARON AL AMANECER

Afirmaba Frederic Amat que pintar es pasear por lo equívoco y oscuro para encontrar una u otra posibilidad. En el caso del ecuatoriano VELARDE tal aserto tienen una significación aguda.
En su obra la claridad del lenguaje, su precisión, su preservación actualizada de la tradición, su referencia a lo visual como un relato dramáticoque sopesa el símbolo antes de colocarlo en la situación de matarlo, mutilarlo o transformarlo, hace que como espectadores revivamos la esencialidad de otras propiedades plásticas que no han sido vencidas.

Descubrir los desgarramientos de la duda sobre los que transita el secreto cabalgando entre lo real y la alucinación de un juego de umbrales tapados, es lo que tiene la fuerza monstruosa para secundar un imaginario que ha dejado de valorar la función de la muerte para ponerse a pintar.

Para el autor su quehacer es una vida que encaja en una trascendencia, la de reflejar la existencia que no posee la domesticación del amparo y el fervor.

¿Podrá reaparecer lo semejante primigenio?
¿La indistinción caminadora de las entrañas terrenales
Sólo nos acompaña la imperfecta copia,
la que destruye el aliento del metal ante lo sememjante.
(José Lezama Lima).

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s