ALBERT PORTA (1946) / DE ZUSH A EVRU

Considerado uno de los artistas más vanguardistas del panorama español, su obra se sumerge en obsesiones como la muerte, el misticismo, el sexo, la biotecnología o la actividad cerebral.Los límites entre lo onírico, lo científico y tecnológico han desaparecido y han provocado la ruptura de barreras disciplinares y géneros establecidos.
Evru nace de un cultivo de Zush y su destino genético es luminoso, allá donde Zush es oscuro y complejo. Zush acumula; Evru libera. El universo evrugiano toma el cuerpo humano como territorio de experimentación y análisis, y como un espacio de tránsito donde poder soñar con adoptar una nueva identidad.
En su obra fuerza una búsqueda permamente de diálogo con lo antagónico, irracional e impropio, reacio como es a las formas racionales y alusivas de representación de la realidad y desconfiado con el aparato mercadotécnico que rodea al arte. Lenguaje, por lo tanto, basado en la superabundancia de formas y signos, energético y delirante, de un misticismo exarcebado, que invita al abismo para mejor comprender el mundo y, con ello, concedernos la libertad de recorrer el camino hacia lo enajenado, delirante, irracional y disparatado.
Estamos, pues, ante un imaginario sometido a un constante sentido de transmutación iconográfica, que va de lo cómico a lo sagrado, de lo cósmico a lo telúrico, de lo natural a lo artificial, de lo electrificado a lo erótico, de lo caricaturesco a lo alienígena, de lo monstruoso a lo real, de lo alienado a lo racional, de lo humano a lo divino, de lo trascendente a lo salvaje, de lo microscópico a lo escatólogico, de lo estridente a lo contemplativo, de lo mítico a lo cotidiano (Teresa Blanch).
El propio EVRU afirma que la ciencia, el arte y la mística forman parte de un todo y el ordenador es una herramienta más para la evolución de las ideas. No me importa perder el control; considero que, a partir del uso de la obra que hacen otras personas, se expande en una mente colectiva, en un proyecto colectivo, en una inteligencia colectiva.
Imagina un río, una isla, un yo o una canción,
unos acordes dentro de un pentagrama.
Imagina que eres tú, la mujer que engendra
la maravilla, un pequeño ser, el fruto de nuestro
amor.
(Felipe Alarcón Echenique).

El rostro que se desprenderá de nosotros para anclarse en el
recuerdo,
será el guante de nuestra indolencia paseando por las piezas
de marfil.
(José Lezama Lima).

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